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Esta publicación fue parte de la fiambrerita del 12 de julio de 2026.

Nuestra comida ha sido modelo de artistas de ayer y hoy. Puede ser sencillo reconocer algún bodegón donde hay frutas y viandas sobre una mesa, acompañadas de artículos de cocinas u otros objetos, incluso de flores o de personas. ¿Qué nos dice una pintura sobre nuestro sistema alimentario? El material de la mesa representada, ya sean los objetos—madera, cerámica, metal—los frutos y el paisaje: un cañaveral, una plaza del mercado, una villa pesquera; ese material puede resaltar diversos aspectos de la realidad alimentaria de ese momento. En la exhibición Hablando en la mesa: Reflexiones sobre la comida puertorriqueña, la artista y gestora cultural, Andrea P. Díaz Pagán, resalta aspectos del sistema alimentario puertorriqueño de hoy. Y lo hace pensándolo como aquel de un archipiélago: que enlaza la tierra y la mar.
La colección expuesta el pasado mayo en El Bastión en San Juan nos invita a transitar esa red alimentaria que compone nuestras islas: desde las entrañas del suelo y del arrecife, al tacto de las manos que siembran y pescan, de las que procesan, sirven y cuidan, hasta la mesa que invita a compartir afectos; sin obviar las estructuras que hacen que persista el racismo y las desigualdades que obstaculizan e invalidan el derecho a la alimentación que tiene cada persona.

“¿Qué historias forman parte de la imagen que construimos sobre la comida puertorriqueña?”, pregunta Díaz Pagán. “A través de alimentos, territorios, gestos y escenas relacionadas a la comida, estas pinturas proponen mirar más allá de la imagen cómoda de lo típico para preguntarnos qué historias entran en la idea de lo puertorriqueño, cuáles han sido desplazadas y cuáles se siguen reproduciendo” (énfasis mío). Y algo que noto que se sigue reproduciendo en las narrativas que pintan cómo pensamos y entendemos nuestro sistema alimentario es el enfoque en la escasez, el enfoque en lo terrestre (obviando a la pesca) y la minimización de la injerencia o soberanía alimentaria que tenemos, entre otras tantas. Las veinte obras me llevaron a la mesa a hablar de lo opuesto a eso.
Le comentaba a Carol Ramos, con quien fui a ver la exhibición, donde también la artista gestionó un conversatorio con Ian Pagán de El Josco Bravo, que algo que capturaba mi atención era la conexión lograda entre la tierra y la mar en varios de los cuadros. Tengo presente el pescador en su bote sobre un arrecife blanqueado a la vez que piensa en la diversidad productiva de nuestras aguas. También a la tejedora de un chinchorro o red de pesca, evocando la tradición que se hereda y se enseña. El bacalao que flota sobre la finca, pues hay alimentos del extranjero que se han vuelto parte de nuestra identidad culinaria.
La artista logró que cada cuadro invitara a reflexionar, no solo sobre la comida puertorriqueña en sí como algo cultural, sino sobre las dimensiones sociales, ambientales y políticas que dibujan los márgenes de cómo producimos, procesamos, consumimos alimentos, de cómo hay personas que sufren a la vez que otras gozan esa comida. ¿Qué se habla en la mesa cuando se tiene presente eso? ¿Qué se decide colocar en la mesa? Andrea P. Díaz Pagán decidió que, en vez de pintar solo un bodegón o un paisaje productivo, pintaría un sistema alimentario.

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Hablando en la mesa ya no está en exhibición. Puedes apreciar los cuadros en el Instagram de la artista, quien poco a poco va compartiendo las veinte obras.
Una lectura que informó la escritura de esta reseña:
La mesa servida: Imágenes socioeconómicas y culturales del Puerto Rico de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, por Jennifer Solivan Robles. Disponible en el libro Acceso a la comida, págs.. 15-35.
Esta publicación es parte de La Fiambrera, un proyecto que enlaza mis amores por la investigación en sistemas agroalimentarios, la comida y cocina, al igual que la narrativa. Recibe una fiambrerita todos los domingos. ¿No recibes una fiambrerita semanal? Suscríbete aquí. Puedes acceder el archivo de las pasadas fiambreras aquí y acá puedes ver todas las pasadas columnas.

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