reseña
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Pitorro con forma de libro

¿Cuándo fue la primera vez que me di un palo de pitorro? Estoy 100% seguro que fue en alguna fiesta de Navidad. Esa bebida puertorriqueña es esencial para nuestras fiestas y mucho más para nuestra identidad nacional. Recuerdo cuando mi tía me contaba cómo su abuelo, quien confeccionaba la bebida y la fermentaba en cocos enterrados, le daba un vasito pa’ probar cuando joven. ¿Cómo un producto que se bebe, que es ilegal producir y vender, es parte de lo que llamamos ser puertorriqueño/a? ¿Cómo a través de un producto se puede contar una parte de la historia de lo que es ser de Puerto Rico? Y más curioso aún, ¿qué hace que una bebida, en este caso Pitorro, sea auténtica? Luis Trelles (San Juan, 1977), periodista, contador de historias y cineasta, contesta estas y otras preguntas en su crónica Metiendo caña (Instituto de Cultura Puertorriqueña, 2016). Lo que comenzó como una curiosidad del autor―luego una experiencia con mezcalerías en México―y una serie de publicaciones en la revista 80 grados, terminó por formar parte de las crónicas de la serie Literatura Hoy del Instituto de Cultura Puertorriqueña, editada por el poeta Ángel Antonio Ruiz Laboy. Este libro, mas que una crónica acerca de su experiencia con elaboradores de pitorro, es un mapa que nos lleva a descubrir cómo el hacer y beber pitorro está entrelazado con eso que somos. Y a entender porqué “(…) es una bebida nacional cuya única patria es la Navidad”.

Trelles se vale de la historia, o más bien del cuento, de la narrativa, que cargan consigo las personas que componen su crónica, para llevar a cabo su búsqueda de nuestro elixir boricua. Pues de esa manera, el autor deja ver en las líneas de su libro lo que teoría social se conoce como el ‘encarnamiento del conocimiento’, esa sabiduría que trae consigo cada persona. Abstraída de su entorno y experiencias. El también colaborador de Radio Ambulante, se sumerge (a modo de autoetonografía, podríamos decir) para perseguir su curiosidad. El libro de bolsillo, de unas 80 páginas, se divide en seis partes. En (1) El primer trancazo y (2) Agua bendita, Trelles esboza lo que será su camino en Mentiendo caña y nos brinda datos históricos que nos integran al marco presentado. Conocemos a Don J y Oquendo, alambiqueros distintos, con los cuales recorremos el proceso de la confección del pitorro, mas la interrelación entre la ilegalidad de hacerlo y su autenticidad. Además, incursionamos en las experiencias del autor “catando” pitorros. Algo que debemos admirar de Trelles, entre otras cosas, es la valentía de probar cuanto pitorro se le ofreció. Mas adelante, en el (6) Epílogo, comenta de su amistad con las Zantac (72). Por mi parte, me hago eco de las palabras de alguien que asiste a una fiesta en casa de Oquendo: “Yo quiero tener un hígado como este vaso, de styrofoam, para poder seguir bebiendo y jodiendo siempre” (31). Pues yo también soy amigo de las Zantac.

Índice de Metiendo caña (2016) de Luis Trelles.

En las secciones subsecuentes, (3) La resaca y (4) Marca registrada, Trelles continúa introduciendo protagonistas y se enfoca en la autenticidad del pitorro y en aquella visión reciente de industrializar la bebida. Un tema que se repite a través de los alambiqueros, es su afinidad en confeccionar la bebida de manera clandestina. Quien lea el libro podrá notar cómo el sentimiento de pertenencia o de “esquivar” el gobierno, de parte de los elaboradores, es una manera de resistencia hacia el sistema. “(…) Si vienen por lo mío, que me cojan haciendo ron, como patriota que soy. Como nacionalista” (33) -dijo uno de los.protagonistas. El autor logra un buen balance cuando trae la perspectiva de oficiales del gobierno, mas como narrador se mantiene alejado de emitir opiniones parciales. Esto logra que Metiendo caña se lea como ver un documental. Para culminar, en (5) Un vasito de pitorro, Trelles asiste a una gran fiesta que esconde un buen festival de pitorro. En esa sección, el autor nos invita a mirar como el pitorro es elemento esencial durante las fiestas, en momentos en donde logramos ser un colectivo que se mira a sí como un Uno. Nos invita a reflexionar acerca de nuestras prácticas en Navidad y de cómo, luego de febrero, regresaremos a las bebidas industriales de siempre, al igual que a nuestro estado de negación, “como siempre ha pasado con nuestro espíritu nacional” (71).

Ilustración de la portada de Metiendo caña (2016) por Roberto E. Tirado

Leer Metiendo caña es como darse un buen palo de pitorro: da ganas de más. Trelles, utilizando el pitorro como lente, nos deja ver nuestra relación con las palabras “identidad”, “nacional” y “autenticidad”. También, desarrolla un punto de partida para que tengamos una conversación acerca de nuestra relación con eso que comemos y bebemos, y que sentimos nos identifica. ¿Cuál es el propósito de un alambiquero al confeccionar su pitorro? ¿Por qué debemos apoyar un pitorro legal e industrial? ¿Cómo nuestra historia con Estados Unidos se interrelaciona con el hacer pitorro? Estas y otras preguntas también se contestan en Mentiendo caña. No puedo concluir sin mencionar que este modo de escribir y estudiar nuestra cultura culinaria muestra el camino para investigar otras bebidas. Sería interesantísimo echarle la misma mirada al maví, por mencionar alguna. El libro de Trelles es un ejemplo a seguir. Así que a leerlo y: ¡pa’ arriba, pa’ abajo, pa’l cento y pa’ dentro!

 

Luis Alexis Rodríguez Cruz
Burlington, 2018

 

Fotos: Todas las fotos fueron tomadas por Luis Alexis. No se permite el uso de estas para el lucro. Favor de citar si decide hacer uso de ellas.

Pictures: Luis Alexis Rodríguez-Cruz, 2018

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