
Quienes trabajan en la agricultura conocen los efectos de fuertes lluvias y vientos que traen consigo los huracanes. El caso del huracán Fiona, el 18 de septiembre de 2022, causó grandes inundaciones, deslizamientos y diversos problemas que se sumaron a los que se arrastraban desde los huracanes del 2017. En aquel momento mis colegas del Centro Climático del Caribe y del Instituto Internacional de Dasonomía Tropical hicieron un estudio con proveedores de servicios agrícolas para conocer sus experiencias de preparación y recuperación ante los huracanes Irma y María. Este año, bajo la dirección de Nora Álvarez Berríos, publicamos un estudio de seguimiento con 54 proveedores de servicio para conocer las experiencias en torno a Fiona y así poder entender mejor qué cosas han mejorado y cuáles aún requieren atención.
Estas personas que proveen servicios técnicos, de extensión agrícola y otros suman décadas de trabajo con el sector agrícola: en aspectos de conservación, acceso a programas, cuestiones administrativas y otros aspectos relacionados al quehacer agrícola. Más aún, cuentan con vasto conocimiento del entramado institucional que tienen que navegar quienes viven de la agricultura. Claro, eso no captura la totalidad de las experiencias, retos y oportunidades que vivieron personas agricultoras antes, durante y después de Fiona. Eso es un gran rompecabezas. Sin embargo, este estudio aporta importantes piezas que nos dejan ver gran parte de la imagen.
Entre esas 54 personas encuestadas había personal del Departamento de Agricultura, local y federal, del Servicio de Extensión Agrícola y de otras agencias públicas. Estas recibieron un cuestionario en línea que preguntaba sobre sus experiencias y perspectivas relacionadas a la preparación y recuperación ante peligros naturales en el sector agrícola. Aquí comparto los hallazgos principales del estudio:
- Las personas encuestadas reportaron que hubo mejorías en la preparación ante la llegada de Fiona, en comparación con el 2017. Se destacó que agricultores y agricultoras fueron proactivas en almacenar y tener disponibles materiales de siembra, herramientas y equipos para manejar los impactos del huracán. También se hizo hincapié en que muchas personas habían invertido en generadores eléctricos y placas solares para lograr resiliencia energética.

- Una de las estrategias más comunes, mencionada en cuanto a preparación y recuperación, fue tener seguros agrícolas. Este mecanismo fue identificado como una herramienta de planificación para salvaguardar inversiones y asistir con los procesos de recuperación. Sin embargo, el estudio resalta que persisten dinámicas burocráticas que hacen difícil el proceso de reclamar pagos. El 40% de las personas encuestadas mencionaron haber notado mejoras en la respuesta gubernamental. Esto subraya que la conexión entre agencias, la capacidad de respuesta y de procesamiento de reclamos aún no está en un nivel óptimo para apoyar la preparación y recuperación ante peligros naturales. No obstante, el estudio sí encontró que la respuesta fue más rápida en comparación con el 2017.
- El estudio destacó que prácticas de arboricultura (ej. poda estratégica, composición de especies resistentes al viento, tala estratégica, etc.) y de manejo de bosques fueron raramente implementadas. Uno de los obstáculos más comunes en el proceso de recuperación agrícola fue el acceso a fincas y limpieza de terrenos. Las fuertes lluvias e inundaciones estuvieron asociadas a diversos deslizamientos y caídas de árboles que afectaron terrenos agrícolas. La falta de planificación, apoyo técnico y financiero, más equipo especializado, relacionado a arboricultura y manejo de bosques ante impactos de huracanes y tormentas resaltó en los hallazgos.
- Aunque las personas encuestadas expresaron que tenían la capacidad para atender clientes del sector agrícola, indicaron que sus servicios pudieran expandirse si sus agencias entablaran relaciones efectivas y estratégicas, incluyendo el aumento de apoyo técnico, capacitaciones y recursos financieros de compensación.
Son muchos los hallazgos de este estudio que está disponible gratis en inglés. En general, se puede decir que varias de las lecciones ante los huracanes del 2017 fueron incorporadas en la preparación y recuperación agrícola ante Fiona en el 2022. Sin embargo, persisten retos similares

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