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Fue parte de la fiambrera del 7 de mayo de 2023.

Las calles llegan a quemar
He tenido una canción de Conchita Velasco pegá esta semana. ¡Qué calor en la ciudad! ¡Qúe calor, qué calor! La descubrí gracias al último season de Killing Eve y volvió a mí para acompañar los avisos de calor durante la semana. Los índices de calor pronosticados y experimentados llegaron casi a los 110 grados Fahrenheit en algunas áreas de Puerto Rico.

Espero que no nos sorprendan esas condiciones. Ya se conoce que las noches y días calurosos en Puerto Rico son más comunes. En los últimos años vimos el aumento de 1 grado en nuestra temperatura promedio. Un grado se escucha chiquito, pero hace la diferencia. También conocemos que la cosa se pondrá más calurosa. Y a eso se le añade que es posible que se reduzca nuestra precipitación promedio (entre 1-6%) y que aumenten los tiempos en que estamos en sequía. ¡Qué calor, qué calor! [1]
Agua pa’ beber
Hace unas semanas, cuando salió el nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), escribí sobre la sequía y la situación de los embalses en Puerto Rico. (Mientras escribo esto, viene a mi mente la canción de Astrud Gilberto: Água de beber, água de beber camará). Y es que no tenemos mucha agua pa’ beber.
La seguridad hídrica en Puerto Rico no es la mejor [2]. Sí, hay agua, pero no se conserva o utiliza bien. Desperdiciamos agua a nivel individual (ajá, yo también a veces me quedo bañándome más de lo que necesario) y también a nivel colectivo (no creo necesario tener que recordarnos sobre la cantidad de agua que se pierde por salideros). Además, mucha del agua de nuestros acuíferos está en peligro de ser penetrada por agua del mar. Eso puede deteriorar su uso. Por lo que se nos hace urgente modificar cómo manejamos y conservamos el recurso agua. Bien nos recuerda Edmy Ayala en su reciente columna, “(…) solamente el 2.5% de toda el agua en la Tierra es agua dulce, esa misma que necesitamos todos los seres vivos para consumo, limpieza y vida”.
Y agua pa’ producir comida

Esta semana estuve con compañeros del Servicio de Extensión Agrícola, dando un taller de manejo eficiente del agua en la finca. Presenté junto a Sofía Macchiavelli algunas herramientas digitales del Centro Climático del Caribe del USDA para conocer condiciones de sequía y apoyar la toma de decisiones. Una de ellas fue la Herramienta de Planificación Agrícola, la cual permite conocer parte del perfil ambiental, físico y metrológico de cualquier terreno en las islas de Puerto Rico—ya sea una finca o el patio de tu casa. Allí, luego de la presentación, un agricultor se me acercó para preguntar sobre si era posible conocer niveles de pozos y acuíferos.

El Servicio Geológico tiene parte de esos datos, pero no están todavía en la herramienta del Hub y son algo difícil de conseguir (y entender). Además, muchas de esas páginas son en inglés. El agricultor hacía énfasis en su preocupación por los niveles de agua y que veía que no se le daba atención a la protección de cuencas de los ríos, ni a la joyas cercanas a las fincas.
Existen programas de reforestación y protección, pero volvemos, difíciles de acceder e implementar para muchas personas—no todos los agricultores tienen las herramientas o recursos de tiempo ni económicos, más el andamiaje administrativo, para llevar a cabo esos proyectos. Tampoco hay una estructura para facilitar esos recursos. Como ese agricultor, hay muchísimas personas involucradas en el sector agrícola que desean conservar los recursos naturales y hacer sus producciones lo más sustentable posibles para salvaguardar esos recursos y mitigar impactos climáticos.
Las calles no tienen por qué quemar
Yo entiendo que el consenso del sector agroalimentario es que los impactos del calor y la sequía van a persistir y hacerse más fuertes. Se discute bastante y el enfoque de algunas agencias gubernamentales, organizaciones investigativas y diversos grupos está alineándose hacia la adaptación ante impactos climáticos. Sin embargo, algo que noto que falta en esa discusión, es el componente humano, de bienestar, de salud. Si queremos un sistema agroalimentario que se pueda adaptar a las previstas temperaturas altas y sequías persistentes, no podemos obviar la salud y el bienestar de quiénes producen, procesan y sirven alimentos. (Y tampoco el de quiénes los consumen).
Desconozco sobre datos locales de casos que llegan al hospital por las altas temperaturas. Aunque ya sabemos que la mortalidad y morbididad por los efectos del calor han aumentado en áreas tropicales del planeta. Las personas que trabajan a la intemperie son más susceptibles a tales efectos, al igual que infantes y personas mayores de 65 años. Mil millones de trabajadores en el planeta están expuestos a calor extremos y casi 1/3 de ellos experimentan efectos negativos [3].
El sector agrícola ha visto un incremento de pérdida de horas laborables por el calor en los últimos años. No nos olvidemos que gran parte de nuestros agricultores son personas cercanas a edades retantes (promedio: 60 años) y que no reciben salarios justos (mayoría: < $20,000), más en muchos casos están expuestas a diversas enfermedades y lesiones por cuestiones ocupacionales y ambientales. Algo importante de resaltar sobre esos efectos es que son prevenibles [3].
Hay fincas que cuentan con infraestructura y programas que fomentan el bienestar laboral y salud ocupacional. Aunque pienso que esa no es la realidad de todo el sector. Está muy bien desarrollar variedades de cultivos tolerantes al calor y a la sequía, al igual que establecer estrategias para adaptar la finca a los efectos de la crisis climática. Pero eso va a estar difícil de implementar y sostener si no se salvaguarda el bienestar de quien administra, siembra y cosecha, produce y procesa alimentos. ¿Por qué se nos hace difícil hablar de salud y bienestar cuando hablamos de adaptación a la crisis climática en el sector agroalimentario?
Esta columna es parte de La Fiambrera, un proyecto que enlaza mis amores por la investigación en sistemas agroalimentarios, la comida y cocina, al igual que la narrativa. Recibe una fiambrerita todos los domingos. Suscríbete aquí.
Muchas gracias a Gustavo, Ermita, Sofía y a Luis por la organización del taller y por la invitación a la colaboración. Sigue en Facebook las páginas del Servicio de Extensión Agrícola y a la Empresa de Hortalizas para que conozcas sobre más actividades y la pronta publicación del Manual de Uso eficiente de agua e irrigación.
1. Algunas referencias sobre ese tema:
- CAMBIO CLIMÁTICO EN PUERTO RICO: ALGUNAS IMPLICACIONES & RESPUESTAS by adaptacioncambioclimaticopr – Issuu. (2022, August 11). https://issuu.com/adaptacioncambioclimaticopr/docs/indicadores_sobre_cambio_clim_tico_agosto_2022.ppt
- Díaz, E. L., Gould, W. A., Álvarez-Berríos, N., Aponte-Gonzalez, F., Archibald, W., Bowden, J. H., Carrubba, L., Crespo, W., Fain, S. J., González, G., Goulbourne, A., Harmsen, E., Khalyani, A. H., Holupchinski, E., Kossin, J. P., Leinberger, A. J., Marrero-Santiago, V. I., Martinez-Sanchez, O., McGinley, K., … Torres-Gonzalez, S. (2018). Chapter 20: US Caribbean. Impacts, Risks, and Adaptation in the United States: The Fourth National Climate Assessment, Volume II. U.S. Global Change Research Program. https://doi.org/10.7930/NCA4.2018.CH20
- Gould, W. A., Wadsworth, F. H., Quiñones, M., Fain, S. J., & Álvarez-Berríos, N. L. (2017). Land Use, Conservation, Forestry, and Agriculture in Puerto Rico. Forests, 8(7), 242. https://doi.org/10.3390/f8070242
2. Algunas referencias sobre ese tema:
- Soderberg, C. (2022) Merecemos seguridad hídrica en Puerto Rico. El Nuevo Día. https://www.elnuevodia.com/opinion/punto-de-vista/merecemos-seguridad-hidrica-en-puerto-rico/
- Comité de Expertos y Asesores sobre Cambio Climático de Puerto Rico (CEACC) (2022). Recomendaciones del Comité de Expertos y Asesores sobre Cambio Climático de Puerto Rico en torno al recurso agua en Puerto Rico. https://www.drna.pr.gov/wp-content/uploads/2022/04/COAs-CEACC-Recurso-Agua.pdf
3. Algunas referencias sobre ese tema:
- Benach, J., Díaz, M. R., Muñoz, N. J., Martínez-Herrera, E., & Pericàs, J. M. (2019). What the Puerto Rican hurricanes make visible: Chronicle of a public health disaster foretold. Social Science & Medicine, 238, 112367. https://doi.org/10.1016/j.socscimed.2019.112367
- Ebi, K. L., Capon, A., Berry, P., Broderick, C., Dear, R. de, Havenith, G., Honda, Y., Kovats, R. S., Ma, W., Malik, A., Morris, N. B., Nybo, L., Seneviratne, S. I., Vanos, J., & Jay, O. (2021). Hot weather and heat extremes: Health risks. The Lancet, 398(10301), 698–708. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(21)01208-3
- Kaminski, I. (2023). Does climate change threaten human right to health? The Lancet Planetary Health, 7(4), e268–e269. https://doi.org/10.1016/S2542-5196(23)00058-X
- Méndez-Lázaro, P., Pérez-Carona, C., Rodríguez, E., Martínez, O., Taboas, M., Bocanegra, A., Méndez-Tejeda, R. (2016) Climate change, heat, and mortality in the tropical urban area of San Juan, Puerto Rico. International Journal of Biometeorology. DOI 10.1007/s00484-016-1291-z.
- Pagán-Santana, M., Amaya, C., Rivera-Gutiérrez, R., & Caporali, S. (2021). Chronic Diseases among Agricultural Workers in a Rural Area of Puerto Rico. Journal of Agromedicine, 26(2), 211–219. https://doi.org/10.1080/1059924X.2020.1824829
- Rodríguez-Cruz, L. A., Álvarez-Berríos, N., & Niles, M. T. (2022). Social-ecological interactions in a disaster context: Puerto Rican farmer households’ food security after Hurricane Maria. Environmental Research Letters. https://doi.org/10.1088/1748-9326/ac6004
- Watts, N., Amann, M., Arnell, N., Ayeb-Karlsson, S., Beagley, J., Belesova, K., Boykoff, M., Byass, P., Cai, W., Campbell-Lendrum, D., Capstick, S., Chambers, J., Coleman, S., Dalin, C., Daly, M., Dasandi, N., Dasgupta, S., Davies, M., Di Napoli, C., … Costello, A. (2021). The 2020 report of The Lancet Countdown on health and climate change: Responding to converging crises. The Lancet, 397(10269), 129–170. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)32290-X

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